Damaris Abarca: “Colo-Colo es un ejemplo en materias de Género para otros clubes”

jueves 14 de marzo, 2019

Por: CSD Colo-Colo
Conversamos con la número uno de la disciplina en Chile, Tri-Campeona Nacional, Presidenta de la Federación chilena de Ajedrez y Presidenta de la Asociación de Mujeres Ajedrecistas de Chile.

Con un tablero de ajedrez y en la
tranquilidad de su hogar. Con juguetes de su bebé, el coche en el living y un
centenar de libros de la disciplina en los estantes de la sala, Damaris Abarca
recibió a Pasión del Pueblo para conversar de Colo-Colo y Género en el mes de
la mujer.

Su historia es de mucho estudio y
arduo trabajo, porque uno de los objetivos personales de la deportista, es
llevar el ajedrez chileno a lo más alto de la élite mundial. Comenta que como
en todo deporte, las comparaciones de género son muy comunes y rescata el
trabajo que hay en Colo-Colo sobre equidad e igualdad de género. Eso, “solo lo
he visto en un par de clubes en Europa”, asegura.

¿De dónde nace tu pasión por el ajedrez?

De hecho, mi acercamiento al
ajedrez es porque mi papá le enseñaba jugar a mis hermanos, a mis dos hermanos,
no a mí. Lo natural en esa época no era que una mujer supiera jugar ajedrez.
Porque cuando mi papá antes iba a los campeonatos, veía muchos hombres, y casi
una o dos mujeres y quedó con eso en el inconsciente y por eso le enseñaba sólo
a mis hermanos. Ahí miré, aprendí, y me incorporé al juego. Mi mamá también
sabe jugar y ella le enseñó a mi papá a jugar cuando se casaron. Entonces
después todo fue muy familiar, jugábamos entre nosotros, armábamos campeonatos
en la casa.

Ustedes son tres hermanos, dos hombres, una mujer. ¿Cómo es la relación
entre ustedes?

Bien, muy bien. De hecho mi
hermano chico también es campeón sudamericano de ajedrez. Es top ten a nivel
nacional y siempre viajamos juntos. Me acuerdo que la primera vez que viajamos
fue para un panamericano en Colombia, él tenía 11 y yo 14. Entonces nuestra
relación es muy cercana porque amamos el mismo deporte y nos genera un lazo muy
fuerte. 

Mi hermano mayor también juega
pero llegó a ser Campeón Regional solamente, después se dedicó a la música y
otras cosas.

¿En ese contexto cuándo te surgió la necesidad de competir?

Yo comencé a competir porque un
profesor en el colegio dijo ‘chicos, hay que ir a jugar ajedrez ¿alguien sabe
jugar?’ Y yo levanté la mano. Entonces es todo muy al azar. No sabíamos la
envergadura que tenía el ajedrez a nivel mundial.

Y a nivel mundial es un deporte muy popular.

Si poh, es de hecho, la segunda
federación más grande. Está detrás de la FIFA. Y hace poco fueron las
elecciones y ganó la presidencia un ruso y es increíble lo que hace Rusia con
este deporte, o sea, tú lo ves, vas caminando y hay una pantalla gigante que te
está mostrando una partida de ajedrez. Hace poco vi una foto de un tipo en el
dentista, y en la pantalla estaban pasando ajedrez. Es algo que se ve. Acá
estamos muy retrasados y yo no sé si es por una cuestión geográfica que Chile
siempre está más atrás porque por ejemplo, Argentina también ha tenido auge en
el ajedrez, Brasil, los norteamericanos, ni hablar. Ahora, estamos avanzando,
hay que decirlo, hay muchos competidores talentosos así que bien.

¿Dónde nace tu relación entre el ajedrez y Colo-Colo?

Mira, mi abuelo siempre fue
colocolino. Él falleció el año pasado. De hecho él quería que Nicolás, mi
hermano chico, fuera futbolista. Desde chico poh. Y cuando nosotros comenzamos
a jugar ajedrez, mi abuelo le preguntaba que por qué jugaba ajedrez y no
fútbol. Es más, lo llevaba a la escuela de fútbol para que después jugara en
Colo-Colo. Ese era el sueño de mi abuelo.

¿Y Nicolás era bueno o no?

No po, si él siempre fue
ajedrecista (ríe con seguridad). Mi hermano aprendió a los cuatro años,
entonces imagínate, aprendió antes de leer y escribir y este deporte tiene
letras y números y él sabía decir A1, pero no decía árbol.

Bueno y eso, mi abuelo siempre
fue colocolino y toda mi familia colocolina. Entonces por ahí el amor a
Colo-Colo.

Te acercaste al CSD Colo-Colo y pudiste visitar la Casa Alba. Un
espacio en su mayoría de hombres. ¿Cómo fue tu experiencia con ellos?

Sí, recuerdo muy bien ese día. Mi
papá es fanático del fútbol, fue futbolista un tiempo, jugó en las cadetes del
O’Higgins hasta que se lesionó. Entonces yo sé que el ambiente del fútbol es
machista y la mujer todavía está un poco relegada. Por ejemplo, todavía se
escucha y en el ajedrez también que las mujeres están jugando tan bien que
gente dice, ‘están jugando como hombres’. Y en el ajedrez pasa lo mismo. A una
que juega bien ajedrez, nos dicen, ‘oh, tú juegas como hombre’. Como si lo que
hace el hombre está bien y lo que nosotras hacemos esté mal. Entonces ese día,
yo me acuerdo de que los chicos estaban obligados. Los llevaron. Entonces
sentía mucho murmullo y un poco de ‘qué va a hacer’, entonces tuve que ganarme
que ellos me escucharan. Yo comencé a relacionar el ajedrez con el fútbol, la
estrategia, los flancos. Intenté que lo miraran como un campo de batalla. Y así
comencé a captar su atención. Días antes me asesoré con mi papá sobre el
fútbol, yo había olvidado algunos conceptos y relacioné los colores del
tablero. De pronto los tenía a todos muy interesados y había algunos que lo
hacían bastante bien, sobre todo, los chicos extranjeros, eso me llamó harto la
atención. Me acuerdo que estaba Colombia, así le decían, ellos sabían jugar.

Después puse unos ejercicios en
el proyector, que no eran fáciles, tenían su complejidad y los chicos lo
resolvieron de buena manera. Ellos tenían nociones. Después terminamos con una
simultánea donde ahí quedaron muy sorprendidos porque jugué contra varios y les
gané a todos. Recién ahí, dijeron, ‘oh, es bacán la profe’. Después fui a ver
partidos al Monumental, me los topé y me saludaron con mucho cariño.

Ahora el tema, y lo que me pasó,
es que no me dieron el respeto de manera instantánea, tuve que ganármelo. Y
nosotras las mujeres no tenemos que demostrar cosas. Porque, o sea, a ustedes
les deberían dar mi curriculum y eso debería bastar. ‘Ella es la campeona
nacional de ajedrez’ y eso debería bastar para que me escuchen y respeten. Ese
paso, extra, yo estoy segura que a los hombres no les pasa.

Fuiste mamá hace poquito. ¿Cómo es ser mamá en una sociedad como la
nuestra?

Ser mamá ya es difícil en una
sociedad como la nuestra donde la carga va muy pesada. En eso, no tengo nada
que decir de Pablo (padre de su hijo). O sea muy bien él porque a pesar de no
haber estado juntos cuando quedamos embarazados, él tomó la paternidad muy
bien. Pero normalmente no es así. Por lo general, muchos hombres se olvidan, y
ahí aparece la mamá luchona y un montón de cosas que la sociedad nos tiene como
acostumbradas, como, la mamá se tiene que hacer cargo.

Y si en la sociedad ya es
difícil, cuando eres deportista se multiplica. Es terrible. Fui a un zonal en
Paraguay y yo tenía tres meses de embarazo. Obviamente no dan ningún resguardo
extra cuando estás embarazada. Muchas veces no hay médicos, a veces tenía que
salir a vomitar y no está considerado ese tipo de cosas. Luego el campeonato
nacional, también lo gané embarazada, ahí tenía seis meses de embarazo.

¿Además hay que sumarle todo el estrés que significa competir, o no?

Claro. Igual ahí hay una decisión
de cada una en si quiere o no competir. Aunque ahí debe haber un resguardo a
nivel organización. Y después que nació mi hijo, tuve que jugar el mundial. En
Rusia. Él viajó conmigo y las partidas más o menos duran cinco horas, entonces
yo tenía que sacarme leche. Menos mal fui con mi mamá.

¿Y cómo era la reacción de tus rivales cuando tenías que tomar una
pausa por ver a tu bebé?

Ellas sólo veían que yo salía
porque debía ir al ‘medical room’ y ellas, sabían, sabían que había una mujer
que estaba con su bebé y necesitaba ir a dar leche. Su reacción era súper
buena. Las mujeres son súper comprensivas en ese sentido.

De hecho hace poquito jugué el
nacional que también lo gané. Y ahí llevaba a mi hijo. Ahí le daba leche entre
las rondas. Las chicas me decían, si quieres paras el reloj, ningún problema.

En Arica, que es como el mejor
campeonato en Chile, los grandes maestros iban a tocar a mi hijo y había esa
conexión. Yo decía captúrale todo el ‘Elo’, que es el ranking. Ahora, igual hay
cosas, ponte tú, para el mundial, tuve que pagarle yo el pasaje a mi hijo y
quizás eso podría ser costeado por la federación. Finalmente si lo hicieron,
pero después que manifesté la inquietud.

En Chile es muy complicado practicar cualquier deporte. ¿Cuáles son las
complejidades que has debido sortear en el ajedrez para llegar donde estás?

El año pasado tuvimos la crisis
más grande cuando sacaron el ajedrez de los juegos escolares y el gobierno lo
sacó como deporte. Eso fue una polémica gigante porque a nivel mundial se está
discutiendo entre los juegos olímpicos. Además son autoridades que no tienen
idea. Muchos relacionan el ajedrez con el Ludo, buena onda con el ludo, como si
detrás de esto no existiera preparación. Y ustedes lo ven, miren todos los
libros que tengo, son todos de ajedrez. O sea, he estudiado años, aprendiendo,
disciplinando, y sobre todo actividad física que es lo que más le cuesta
entender a la gente. O sea, enfrentar un partido de ajedrez de cuatro o cinco
horas, no es fácil. Tiene un desgaste físico y necesita preparación.

¿Y cómo es la rutina de Damaris?

Hoy mi rutina es más flexible
porque me adecúo a los horarios de mi hijo, pero normalmente, ayer hice yoga,
me hace ejercicios de respiración, que son muy importantes en la partida,
estudio ajedrez por las tardes, hago clases de ajedrez porque hay que vivir.

¿Ese finalmente es tu trabajo remunerado?

Claro. Porque a pesar de ser la
Presidenta de la Asociación chilena de ajedrez y la Presidenta de la asociación
de mujeres ajedrecistas de Chile, acá no se paga por esos cargos. Los
dirigentes no pueden ser remunerados. Por eso también a veces el trabajo es a
medias porque terminas dando el tiempo libre y no lo que merece el trabajo. La
gente lo hace por voluntad y cuando hay tiempo hace alguna gestión.

¿Y tú tienes el tiempo?

Me queda poco tiempo la verdad.
Intento hacer cosas de las 11 de la noche hasta las 2 de la madrugada en
cuestiones dirigenciales, respondiendo mails, armando proyectos y cosas así.

Y tampoco es bien visto enviar un mail de trabajo a las 1 de la mañana.

No poh. Pero esa es la realidad,
y ojalá mi hijo no se despierte porque si despierta, se pudrió todo (ríe).

Para ir terminando, ¿Cuál es tu mensaje al mundo colocolino en torno al
deporte?

La verdad es que yo encuentro que
Colo-Colo escapa un poco a la realidad del deporte nacional. Hace tiempo
hicieron una jornada de deporte y género donde habíamos varias deportistas
colocolinas conversando temáticas de género. Más que a Colo-Colo en sí,
obviamente, hay que decir que nos sintamos orgullosas y orgullosos de
pertenecer a un Club como este, hay que decir que somos un ejemplo para los
otros clubes de Chile. Los clubes deben trabajar estas instancias. Yo sé que
las hinchas se están uniendo para exigir respeto, para eliminar los cantos
machistas de las barras y un montón de reivindicaciones que a nosotras las
mujeres no nos causan gracia y nos ofenden. Más allá de sentirnos orgullosos
porque Colo-Colo va a la vanguardia a nivel mundial porque esto yo lo he visto
en la Real Sociedad, en clubes del mundo que colocan estos temas en la mesa y
organizan estas cosas como por ejemplo la mesa de género. Y Colo-Colo tiene una
Comisión de Género. Entonces nosotras, debemos sentirnos orgullosas y seguir
trabajando porque hay mucho machismo que tenemos arraigado, el camino es largo,
pero aquí estamos. Colo-Colo cuenta con grandes deportistas mujeres y vamos por
ancho camino.