Diego Fuenzalida: “El sello de la vicepresidencia de deportes será la transparencia, el trabajo duro y planificación”

jueves 21 de febrero, 2019

Por: CSD Colo-Colo
Integrante de la Filial Puente Alto y socio desde el 2007, Fuenzalida ha construido su vida entorno al Cacique. En esta entrevista, desmenuza sus proyectos, cómo fue aceptar el cargo en el Directorio Nacional y dónde se forjó el lazo con Colo-Colo.

“Acá me siento tranquilo, en
paz”. Dice cuando entra por el sector Océano del Monumental y toma asiento en
una de las butacas del estadio. Sin mayores preámbulos y tomándose un segundo
para recorrer con la vista cada espacio de la casa de Colo-Colo, Fuenzalida
responde cada una de las preguntas que lo llevan a recordar su infancia y el
camino que tuvo que andar para llegar al Directorio Nacional.

Diego
Alfonso. ¿Alfonso como el segundo nombre de David Arellano?

Si. (Ríe nervioso). Aunque lo único
que sé, es que mi papá me puso Diego por Maradona.

¿Futbolero
el hombre?

No. (Ríe de nuevo y con mayor
soltura). Pero era el nombre de moda el 88. Alfonso no sé, a alguien de la
familia se le ocurrió.

¿Cuántos
años tienes?

30 años, los cumplí en
septiembre.

¡Un
mes colocolino también!

Si. La inauguración del
estadio (contesta seguro).

Sobre
el estadio. ¿Cuándo fue la primera vez que viniste al estadio?

La primera vez que yo
recuerdo, fue en la noche alba de la presentación del ‘Bichi’ Borghi.

¿A
qué localidad viniste?

A Rapa Nui. Me trajo mi
madrina y quedé loco porque vi los fuegos artificiales desde allá arriba (apunta)
y fue bacán. Después de eso, no volví a Rapa Nui hasta ahora viejo.

¿Por
qué te gustaron tanto los fuegos artificiales?

Es que fue la sensación del
estadio. Los fuegos, ver a los jugadores, fue espectacular.

¿Cuántos
años tenías ahí?

Me imagino que unos cinco o seis
años.

¿Y
viniste con camiseta de Colo-Colo?

Si, con el equipo del ‘Loro’
Morón. Pero era de noche, así que yo creo que andaba también con chaleco.

¿Después
de eso seguías viniendo o te traían a veces?

Era poco lo que me traían. Me
trajeron unas seis veces al año. Mis tíos venían siempre eso sí. Me acuerdo del
partido contra el Real Madrid, me quedé llorando en la casa porque no me
dejaron venir. Ellos venían a Caupolicán.

¿Pero,
el partido contra el Real Madrid fue antes de la Noche Alba?

Sí, pero yo me acuerdo que me
quedé llorando, vivíamos en la Población Los Copihues y veía a la gente de
Colo-Colo y por eso me daba pena.

Decías
que a tu papá no le gusta el fútbol, pero. ¿Es colocolino?

Pucha, no. Es que a mi papá no
le gusta mucho el fútbol.

¿Y
tu mamá?

Mi mamá es del Colo. Por mí. Y
en mi familia están bien repartidos en distintos equipos. Lo que pasa es que mi
bis abuelo vivía cerca del Estadio Nacional, entonces todos mis tíos iban a ver
el partido que fuera, el fin de semana se lo pasaban en el estadio viendo
fútbol.

¿Desde
qué edad comenzaste a venir al estadio solo?

Como a los 12. Me escapaba con
mis primos. Vivíamos en La Florida con Walker Martínez. Y desde la población
venían unos camiones tolva, y ahí se subía la gente para venir al estadio. En
Marathón se estacionaba el camión y entrábamos al estadio.

¡Súper
seguro!

Súper seguro (ríe). Era todo
muy bonito.

Siendo
un pre adolescente, con doce años. ¿Cuál fue el partido que más recuerdas?

Partidos de Libertadores.
También tengo recuerdos de la campaña del 98. Fue mi equipo favorito cuando era
chico. 

¿Desde
dónde veías los partidos?

Dependía de dónde conseguíamos
entrada. En ese tiempo, ‘Cordillera’ costaba mil pesos para los niños y ahí
intentábamos venir.

En
otros temas, Diego, antes de llegar al directorio, junto a otras personas,
formaron la Filial Puente Alto. ¿Cómo fue crear una organización como esta?

Primero hay que decir que
formamos la Filial entre personas que nos encontramos por twitter. Antes nunca
nos habíamos visto. Nos juntamos en un bar de Puente Alto como siete u ocho
personas. De esos, aún somos parte de la filial. Comenzamos a interiorizarnos
en los temas institucionales, reglamentos, responsabilidades, deberes,
derechos. En ese tiempo todavía estaba Raúl Labán en el Club y de a poco
comenzamos a formarnos. Con el tiempo creamos escuelas, pero en un principio
sólo era trabajo social.

¿Qué
hacían?

Visitábamos a gente en
situación de calle en Puente Alto, porque donde está el acceso sur, hay mucha
gente que vive en situación de calle con menos de lo mínimo. Entonces nuestra
responsabilidad la teníamos con esas personas, que por lo demás, en su mayoría
son colocolinos.

¿Qué
los motivaba a desarrollar este tipo de trabajos?

Esa motivación era solo
social. Tenía que ver con la formación social del grupo. Todos teníamos una
inquietud de hacer algo más que sólo venir al estadio. Entendíamos que
Colo-Colo es todos los días, todas las horas. Entonces, con el tiempo nos
hicimos amigos e intentamos vernos bastante.

Y en el grupo hay muchas
historias. Varios han tenido hijos, se han ido a vivir con sus parejas, algunos
se han separado, los niños se han enfermado y ahí todos nos prestamos el hombro
porque somos una linda familia.


hablas de esta ayuda social. Pero. ¿Cuándo comienzan a trabajar en los
territorios con dominio y presencia?

Lo que pasa es que en Puente
Alto hay grupos de socios e hinchas que son muy antiguos. Por ejemplo en ‘El
37’, mi papá vive ahí, y cuando yo tenía 14 años, me fui a vivir con él. Ahí conocí
a muchos amigos, entonces en Puente Alto siempre existieron muchos grupos de
hinchas, y se comenzaron a juntar como en una sola comuna. Ahí comenzaron a
organizarse los socios y empezaron a hacer cosas como las escuelas de fútbol
del 37 y el 31.

¿Cómo
fue la recepción de los vecinos?

Fue muy buena. De hecho,
nosotros llegamos el primer día sólo con la motivación, pusimos un toldo en la
entrada de la cancha con un afiche que decía ‘inscripciones para escuela de
fútbol gratuita’. Se llenó. Al siguiente sábado cuando comenzaban las clases,
todo era fiesta y alegría. Las matrículas estaban completas.

¿Y
todo gratuito?

Todo gratuito, si esa era la
idea. No podíamos cobrar por algo que es lo que nos apasiona. Es decir para eso
hay otras escuelas, nosotros debíamos ser diferentes porque actuábamos bajo el
alero del Club. De hecho, la forma de financiarnos la primera vez, entre veinte
personas de la filial pusimos 10 mil pesos cada uno. Con eso compramos los
balones y un par de cosas más. Ahí comenzamos y no hemos parado.

¿Qué
te dice la familia cuando comentas que vienes al estadio, que llegas al
Monumental en un camión tolva y cuando adulto eres uno de los organizadores de
la filial y encargado de una escuela de fútbol gratuita?

Mira, al principio se
asustaban cuando me arrancaba. Mi mamá aún me pregunta si llegué bien a la casa
después de un partido. Porque tiene en la mente que nos veníamos en la tolva.
Pero después conoció lo que hacíamos con los chiquillos y me apoya demasiado.
En general, en la casa todos apoyan demasiado. Cuando nosotros debemos hacer
alguna actividad, la familia viene y colabora porque entiende que es una labor
noble.

¿Te
llena el alma participar en una escuela gratuita?

Si poh. Es gratificante. Uno
pasa muchas rabias, pero es bacán pasar rabias con ellos.

¿Nunca
fuiste profesor de la escuela?

No, salvo para reemplazos. Es
que yo prefería estar en la organización. Eso me ha gustado desde siempre.

En
la actualidad, te toca ser Director del Club. Vicepresidente de Deportes del
CSD Colo-Colo.  ¿En qué contexto te
invitan a ser parte del proyecto y cómo lo tomaste tú?

Bueno esta Vicepresidencia se
dio al final. El proceso de la lista de ‘La fuerza de su gente’ comenzó un año
antes de las elecciones. Y cuando se oficializó y masificó, nuestra misión era
que Edmundo fuera presidente del Club. Después las cosas se fueron dando solas.
Con un trabajo de años, la experiencia en Puente Alto sirvió, la cooperación en
otras ramas también. Sabía el contexto de ellas y por eso Edmundo me invita a
participar en el proceso.

¿Cuáles
son tus expectativas con este cargo?

Son altas las expectativas. A
mí me gusta mucho ganar, y eso quiero. Al menos en las series más grandes de
cada rama, es lo que me gustaría transmitir. También sé que en la vida se gana
y se pierde, y hay que estar preparado para eso. Por eso, parte del sello que
queremos transmitir es harto trabajo, transparencia, la forma de hacer las
cosas, la planificación y hacer un cambio en el deporte macro para ir a la
vanguardia.

En
ese contexto. ¿Cuál es el tinte que le darás a esta vicepresidencia?

Hay muchas cosas que le
podemos dar a esta vicepresidencia, pero en general, son varios tips, porque
finalmente esto va a funcionar con los profesores, los jugadores y los socios
que son los que hacen el trabajo fin de semana tras fin de semana. Lo que tiene
que ver con nosotros es la administración. Administrar bien los tiempos, los
dineros que tenemos asignados para las ramas, intentar conseguir más recursos. Una
de ellos es el dinero que podamos invertir gracias al pago de cuotas de socios
y socias. Otra forma es postular en concursos públicos y finalmente tener
auspiciadores que nos permitan potenciar aún más el trabajo deportivo. Por eso,
invitamos a quienes quieran aportar pueden hacerlo y comunicarse con nosotros.

Ustedes
asumen el Directorio Nacional y rápidamente Colo-Colo en el básquetbol
clasifica a la final de la Copa de Oro en la Liga Sporting Royal.
Lamentablemente la perdimos, pero te vimos abrazando a los jugadores junta al
presidente del Club, Edmundo Valladares. ¿Por qué era necesario estar ahí?

Principalmente, debemos estar
ahí porque pese al resultado, los chicos crecieron un montón en un año. Ese era
el cierre del 2018 y venía con muchas cosas. Los chicos no se conocían al
principio y terminaron jugando una final con un equipo muy superior. Había que
felicitarlos por su crecimiento individual y colectivo.

En
la semana se dio a conocer el funcionamiento y administración de una nueva rama
deportiva, el Futsal Colo-Colo. ¿Cómo tomas este nuevo desafío deportivo?

Lo más importante de esta rama
es que nos volveremos a posicionar en la ANFP como Club. Y eso conlleva muchas
cosas, por lo mismo es muy importante para nosotros en todos los aspectos. Será
un lindo desafío y como colocolinos lo vamos a sacar adelante.

Algún
mensaje a los socios, socias e hinchas del Club.

Que nos acompañen con las
ramas, que sus hijos hagan deporte en Colo-Colo. Tenemos las puertas abiertas
para los socios y socias porque entre todos juntos vamos a hacer que nuestro
Club siga siendo el más grande del país.