Nadia, Jocelin y Kimberly: Las trabajadoras que llenan de feminismo al CSD Colo-Colo

viernes 8 de marzo, 2019

Por: CSD Colo-Colo
La visión de las trabajadoras del Club sobre sus roles y feminismo, en las siguientes entrevistas:

El homenaje hoy, es para ellas, las
trabajadoras del Club, cada una en su estilo, aguerridas y apasionadas. Luchadoras,
tal como fue Rosario Moraga, al educar y criar al fundador de Colo-Colo. Las
trabajadoras de nuestro Club son así, guerreras, nunca se dan por vencidas,
saben que son parte fundamental del Cacique y que, sin ellas, el Club, sería un
equipo cualquiera.

Su perseverancia, dedicación, amor y
compromiso. Lealtad sabiduría, paciencia y empatía, son sólo algunos de los
tantos valores que se pueden rescatar de ellas. Cada una, es pieza clave de
este engranaje que gira día a día para el bienestar de los socios, socias e
hinchas de Colo-Colo.

La visión de las trabajadoras del Club
sobre sus roles y feminismo, en las siguientes entrevistas:

Nadia
González, jefa de administración: “Las mujeres debemos seguir luchando por la
equidad e igualdad de derechos”

Con sus rulos al viento tomados con un
pañuelo turquesa con flores de color violeta y abriendo un espacio en su
ocupada agenda laboral, Nadia González conversó con Pasión del Pueblo sobre
Colo-Colo y su rol en el Club. Reconoce que el amor por el Cacique lo heredó de
su familia, a muy temprana edad y se emociona cuando habla de sus primeros
pasos en el Club.

¿Cómo
nace la relación entre Colo-Colo y tú?

Yo soy colocolina desde muy chiquitita
y ahí tiene un rol muy importante mi padrino. Él fue quien me trajo por primera
vez al estadio, yo tenía como cinco años, él era socio del Club y tenía sus
entradas en Caupolicán. Me traía y estuvimos como cinco o seis años viniendo
juntos al estadio. Recuerdo que era bacán porque se daba mucha familiaridad en
el Monumental. Era distinto a lo que se ve en la actualidad igual.

Mi familia es súper colocolina, mi
abuelo, mi mamá es súper deportista, jugó en la selección de fútbol de su
colegio, y de hecho, ella es más colocolina que mi papá. Entonces siempre hemos
estado familiarizados con el Club y después con amistades todo se fue dando de
forma natural. Con el tiempo me fui acercando mucho más al Club Social.

Colo-Colo para mí, siempre ha sido
parte importante de mi historia personal, en lo laboral y en lo deportivo.
Siempre admiré a los deportistas de las ramas que existían años atrás. Y yo
quería ser como esos deportistas, pero lamentablemente no se pudo, sin embargo,
ahora que se están abriendo nuevas ramas, sería un sueño poder defender esta
camiseta y ser parte del patín que era lo que hacía.

Lo
dijiste casi todo de entrada, así que vamos por parte. Es lindo estar rodeado
de colocolinos y colocolinas en una casa, pero, cuéntame. ¿Cómo se da esa
relación en el día a día?

Es que sabes que, en mi casa son bien
futboleros, en general, no sólo cuando juega Colo-Colo, la tele siempre está
prendida para ver un partido. Igual es distinto cuando juega Colo-Colo porque
se genera un ambiente más bacán. Siempre hay un picoteo, una celebración. Es un
evento importante. Igual, eso que te contaba sobre mi mamá y mi papá, se daba
porque mi mamá siempre ha sido más deportista, mi papá, en cambio, no lo era.
Es más bien sedentario (ríe). Mi mamá es más fitness. Y como ella en su
juventud participó de algunos deportes, le gusta más. Y bueno, mi hermana igual
poh, de hecho, juega en una liga de fútbol femenino. Es rico esto porque
Colo-Colo nos une a todos.


no estudiaste nada relacionado al deporte, tu carrera, de hecho, es más bien
del área de las ciencias. Por lo mismo, quisiera saber sobre la posibilidad de
trabajar en el Club Social y ser captadora del Club. ¿Cómo es llegar al Club y
atender a los socios, socias y cuál es la relación entre ustedes?

Mira, mi formación es muy científica,
y bien cuadrada. Mi formación es de metodología. Entonces cuando entro al Club,
vengo con las posibilidades de poder ejercer en distintas áreas que se
presentaron con el tiempo y me di cuenta que tenía capacidades en distintas
cosas, sobre todo en las blandas. Entonces si veía las cosas y las planificaba,
eso me ayudaba a conectarme con la gente. Hay que saber tratar a nuestra gente.
Entonces eso fui adquiriendo en mí, esa capacidad de poder escuchar a una
persona y poder solucionar sus problemas o quejas. Eso me ayudó en lo laboral y
también en lo personal, eso le agradezco a este trabajo que me gusta, me
encanta, acá hemos logrado cosas también con esa cercanía con la gente.

Con
el tiempo te tocó asumir una jefatura. ¿Cómo ha sido desde tu rol como mujer
trabajar en un espacio dominado por hombres?

Mira, siempre ha sido complejo. Desde
el día uno. Siempre es complejo liderar un grupo de hombres y más acá donde hay
muchos. Imagínate acá, hasta hace unos meses eran 19 hombres en el Directorio,
hoy son quince, y cada uno tiene distintas maneras de pensar, quiere prevalecer
su área, la visión del hombre es muy distinta a la de la mujer, la mujer ve
varias aristas, mientras que los hombres ven lo puntual para que funcione algo
puntual.

En
ese contexto y en tu rol de jefa, ¿alguna vez te has sentido disminuida por
otros hombres en el Club?

No, nunca me he sentido así. Jamás. A
veces hay situaciones que quisieras que sean de otra manera por cómo miramos
las cosas. A veces uno quiere dar una opinión y quizás no fui suficientemente
certera y se hicieron de distinta manera o no preguntaron algo y lo hicieron
igual.

Pero
en ese caso, si te pasaron a llevar.

Es que no me sentí disminuida ni
pasada a llevar porque entiendo que no fue con esa intención. Finalmente, fue
con la intención de que las cosas se hicieran de mejor manera.

Y
en esa línea, Nadia. ¿Cuál es el rol que cumples en el Club como mujer
colocolina, socia y trabajadora?

Mi rol en el Club es… (Suspira). O sea,
es que… Yo creo que mi rol finalmente se compone de distintas cosas, liderazgo,
amabilidad, orden, estructura porque veníamos de un grupo antes del Directorio
anterior que tenía todo muy desordenado y cuando llego a este cargo, comienzo a
ordenar y a encontrar cosas que antes no se veían. La parte administrativa, los
dineros, boletas, facturas, pero también un poco de liderazgo entre los
trabajadores y directores.

Y
el rol de la mujer en nuestro Club ¿cómo lo ves?

Creo que es fundamental la visión
femenina en cualquier agrupación y equipo de trabajo. Como lo comentaba antes,
los hombres por lo general ven lo puntual y las mujeres trata de ver todos los
aspectos y aristas. Entonces las mujeres abarcamos más el trabajo y es
importante que el hombre colocolino se dé cuenta de la importancia, el trabajo
y la presencia de nosotras en el Club es fundamental.

Algún
mensaje a nuestras socias, socios e hinchas en este día.

Yo soy partidaria de que la mujer
tiene que seguir luchando por la equidad e igualdad de derechos. Creo en el
deber de la mujer desde el punto de vista de lo femenino. No perder nuestra
esencia. Porque es lo que nos diferencia de los hombres, y si tenemos que
hablar, hablemos, opinemos, eso lo hemos ganado con el tiempo y hemos luchado
por ese derecho. Por lo mismo es importante que estemos las mujeres unidas para
seguir estando en distintos lugares porque nuestra presencia es fundamental en
todo orden de cosas.

Jocelin
Jiménez, captadora en post natal: “Cuando quedé embarazada me atemoricé con la
posibilidad de que fuera niña”

En la comodidad del hogar de sus
padres en La Pintana, descansaba Jocelin a la hora de la entrevista. Cansada
del largo día caluroso en Santiago, asegura que tiene ganas de volver a
trabajar, pero la atormenta el bienestar de su hijo, “es que cuando uno es
mamá, son otras las responsabilidades. No quiero dejarlo en cualquier parte o
con cualquier persona”, comenta.

Mientras su madre paseaba al bebé, Jocelin
recuerda sus vivencias en el Club. Algunos miedos e inseguridades, sin embargo,
asegura que para trabajar en Colo-Colo “hay que sacar mucha fuerza y llenarse
de valentía”.

Tu
llevas tres años trabajando en Colo-Colo. ¿Cómo ha sido tu experiencia en el
Club?

En Colo-Colo… Cuando llegué era un
lugar muy machista si lo comparo con lo que es hoy. Y no solamente lo digo por
lo del fútbol, sino que de las personas que rodeaban al Club.  Pero, hoy eso lo veo distinto. No veo una
mirada tan machista por el entorno del Club, y eso también pasa por las
personas que trabajamos acá, funcionarias, directoras y socias.

Antes, todo también era muy diferente,
yo sentía que había tratos distintos. A mis compañeros hombres los trataban de
otra forma, muchas veces, no me sentí parte del Club.

A
pesar de las malas experiencias, tú dices que hoy hay un cambio y lo notaste.
¿Cómo lo visualizas en el día a día?

Mira, te puedo comentar que me sentí,
como de igual a igual cuando acompañé a una delegación del Club a Copiapó.
Fueron directores, y en ese entonces también nos acompañó el presidente. En ese
viaje, el trato fue de igual a igual, primera vez que me sentía un par dentro
de mis compañeros. Hubo mucho respeto, y confiaron en mí.

Si tú me preguntas, cómo lo veo en la
actualidad, es la importancia que tiene para los socios y socias ser atendidos
por una mujer. Nosotras por esencia tenemos más carisma. Tenemos más
sensibilidad. Es importante que en los trabajos y en el Club trabajen mujeres,
que estemos en la captación de socios, que haya cuota de género, eso es súper
importante y se considera muy bien en el directorio de Colo-Colo, para mí es
representativo que haya 5 mujeres en el directorio actual.

Hoy
tú tienes un nuevo rol. Ya no eres estudiante, eres mamá y te casaste. ¿Cómo es
esa experiencia en una sociedad como la nuestra?

Mira, creo que, más allá de la
sociedad, me habría preocupado un poco más si Vicente hubiese sido mujer. Lo
conversé con otras compañeras. Yo sentía y siento que esta sociedad no está
preparada para traer una niña. Porque no quiero que ella pase lo mismo que he
pasado yo en la micro, por ejemplo. El miedo de bajarme, caminar por un pasaje
oscuro. Imagínate, yo lo hice muchas veces, mientras caminaba iba mirando si
había una piedra, un palo por si alguien me quisiera hacer algo. Yo camino
mirando todo el entorno, cachai. Y decía, ‘no quiero que mi hija deba pasar por
eso’. A veces una deja pasar dos, tres y hasta cuatro buses porque van llenas, y
no quiero sentirme tocada en la micro. Porque se da. O sea, hay hombres que hacen
que se van a afirmar y te pasan a rozar el poto, o quedan muy cerca de ti. Hay
quienes te intentan tocar una pechuga, en fin. Esas cosas yo no quiero que
tengas que vivirlas nunca ni una mujer, mucho menos si Vicente era mujer.

A veces yo bromeaba, decía ‘no, no
quiero una niña porque me va a robar el amor del Seba’ (Sebastián su esposo),
pero en realidad, no poh, no es por eso, y si hablamos en serio, no quiero que
mi hija se vea expuesta en una sociedad machista. Es muy complicado porque,
además, estamos desfavorecidas con estas cosas. Y es injusto porque uno ve a
hombres en la noche sin ese miedo, o sea, pueden salir de noche y no se
preocupan con quien volver a la casa, en cambio nosotras es todo lo contrario y
eso no puede ser. A veces yo pensaba hasta en defenderme con la mochila.

O
sea, no hubo ni una vez que caminaste segura por la calle.

Si andaba sola, no. Si era de día,
igual es distinto, porque hay más gente, luz, pero de noche es otro el
panorama.

E
ir de fiesta, mucho menos. Y si lo haces es con aun, más inseguridad.

Pucha, es que no se puede. Yo en algún
momento de mi vida igual carretié,
pero siempre estaba el temor de lo que te podría pasar, y salir, significaba
coordinar con una amiga dónde me iba a quedar, a qué hora nos íbamos a ir, y
esas cosas.

¿Cómo
podrías ayudar a cambiar esa realidad con tu hijo?

Creo que, no podemos vivir en una
sociedad que diga, ‘el problema es traer a una niña al mundo’. Porque si una
trae a un niño al mundo, debemos educarlo para que respete. O sea, si va una
niña desnuda en la calle, que no la toque, si va con falda, con pantalón, no se
propase, que no la toque. Es decir, debe respetar. Y eso es fundamental a la
hora de educar a los niños. Que como ande vestida una mujer, no sea excusa para
que después digan, ‘la violaron porque se lo buscaba’. No. Una no busca que nos
violen.

Ustedes
viven situaciones de machismo constantemente, a las mujeres siempre se las ha
relegado y es lamentable. ¿En Colo-Colo tú te has sentido alguna vez
disminuida?

Varias veces me tocó vivir situaciones
incómodas. Cuando trabajaba sola en captación, yo le decía a Pancho (trabajador del Club) que por
favor llegara a la misma hora que yo, porque me daba miedo que me pasara algo.
O sea, a pesar de que estaba adentro del estadio, podía llegar alguien y
hacerme cualquier cosa. Dónde voy, qué hago, si grito nadie me escucha. En fin.
Eran los rollos que me pasaba. Una vez una persona me preguntó si me podía
tomar una foto con él. Yo le respondí que no, porque mi trabajo no era sacarme
fotos con personas en el estadio. Y me dijo que no se iba a ir hasta que no
tuviera la foto. Se puso a mi lado y la tomó. Le contesté que, si lo volvía
hacer, iba a llamar al guardia para que lo sacara. Eso pasó cuando ya tenía un
carácter más fuerte porque también entendí que no podía ser tan dócil con
algunas personas en Colo-Colo.

Y
teniendo otros compañeros y compañeras. ¿Tuviste menos miedo?

Si po, pero eso me pasó sólo en el
principio. Luego formé un carácter que me permitió no tener miedo y pararme de
igual a igual con los socios.

¿Crees
que los colocolinos hemos cambiado?

(Silencio largo). Creo que hay socios
y socios. Hay personas que entienden el respeto. Pero nos falta mucho. Se ve en
el lenguaje que utilizamos, la forma de tratarnos, y esas cosas. Ahora, también
estas cosas, creo que tienen que ver mucho con lo familiar. Porque uno no puede
pretender cambiarle la mentalidad inmediatamente a un tipo de treinta años que
se ha criado en estos contextos. Una vez en la micro, encontré a una mamá con
sus tres hijos. La señora trataba muy mal a sus hijos, ‘erís igual a tu papá
chuch…’, fue lo más suavecito que le escuché. Les pegaba, y yo estaba
embarazada de Vicente y no me atreví a decirle que se detuviera. Me dio miedo
que me hiciera algo y pensé mucho en mi hijo. A mí me cuesta quedarme callada
ante las injusticias, pero lo pensé y a veces cuando las mujeres son machistas
y crían a sus hijos de esa forma, el trabajo se vuelve doblemente más difícil.

¿Cuál
es tu rol como colocolina en el diario vivir?

Para mí, cuando entré a trabajar a
Colo-Colo, como que mi amor por el club se reafirmó. De niña una tiene ideas de
por qué te gusta el ‘Colo’. Pero trabajando en el Club, me di cuenta que
Colo-Colo es más que 90 minutos. Y así es. Las personas así lo viven. Creo que
el Club significa muchas cosas. Hay personas que llegan y te dicen ‘necesito
una camiseta para un beneficio’, uno ahí se da cuenta que Colo-Colo es gigante.

Quisieras
dar algún mensaje a las socias, socios, hinchas.

Que jamás dejen que sus hijos sean
chunchos. (Ríe). Yo creo que nada po, como mamá colocolina, debemos criar a
nuestros hijos con valores, respetuosos. Para que sean felices, debemos estar
pendientes desde muy chiquititos. Un mensaje a las socias es a empoderarse,
tener un sentido de pertenencia con el Club porque desde siempre, ha sido un
club mixto. A Colo-Colo uno lo vive en miles de cosas. En conversaciones,
partidos de fútbol, en un bingo. Uno es parte de Colo-Colo y más que como
funcionaria, quizás por la historia que uno también puede dejarle al Club. Yo
sé que nunca seré un Barticciotto o David Arellano, pero la idea siempre es
dejar una huella.

Kimberly
Roblero: “Mi mamá, mi abuelita y mi tía me incentivaron a ser colocolina

Su fuerte es la gestión cultural, fue
parte de proyectos del área en Colo-Colo y sus compañeros y compañeras de labores
la evaluaron muy bien. Sin embargo, el Club la necesitó en la captación y llena
de orgullo y energía, se plantó en el puesto que dejó Jocelin con el nacimiento
de su hijo, y hoy es una de las personas que recibe a los socios, socias e
hinchas en el Estadio Monumental.

¿Cómo
llegaste a trabajar a Colo-Colo?

Llegué haciendo una práctica en
Gestión Cultural. Hice trabajos para el Área de Patrimonio del Club y eran
trabajos esporádicos según las áreas que cubríamos.

Con el tiempo me ofrecieron ser captadora
en los partidos y finalmente, cuando Jocelin se va con su prenatal, me llaman
para que hiciera reemplazos las primeras semanas. Después iban a contratar a
una muchacha para el reemplazo oficial, pero ella nunca llegó. Así que me quedé
en su reemplazo hasta la fecha.

¿Te
ha gustado?

Sí, me ha gustado harto. Me gusta
venir todos los días al Monumental, la experiencia, me gusta tratar con los
socios, entender más cómo funciona el Club Social y Deportivo, porque uno lo
entiende como socio, pero trabajando, también te das cuenta de todos los
escenarios que tiene el Club Social.

¿Te
imaginaste en algún momento entrar al Club, hacer una práctica y quedarte
trabajando?

No. La verdad es que nunca lo pensé.
Nunca fue una posible realidad. Aunque yo de chica siempre le decía a mi papá
que yo daría todo por Colo-Colo, pero nunca lo imaginé. Jamás imaginé hacer la
práctica de gestión cultural en el Club y finalmente haciendo algo que no
estudié.  

Dentro
del Club te desarrollaste en Gestión Cultural, y organizaron ferias culturales
muy bonitas. ¿Cómo fueron esas experiencias para ti?

Fueron en distintos periodos de mi
práctica y cómo tuve que intervenir en ellas. La primera fue una jornada de
memoria donde planificamos algo completamente distinto a lo que se dio (ríe).
La idea era sentarnos a conversar de qué es lo que importa en la historia del
Club, qué es lo que queremos destacar. Muchos hablan del 91, que sí, es muy
importante para la historia del Club, pero no sé si hay que destacarlo ahora,
tenemos 93 años, a punto de cumplir 94 y hay otros hitos que podrían ser
elevados en este momento. Finalmente, no salió tan bien la actividad porque no
vino mucha gente, porque no participaron y quedó en un encuentro de
coleccionistas que generó otro impacto, no el que esperábamos.

Uno entiende que no funcionó tan bien,
pero fue un punto de aprendizaje para la segunda actividad, esa fue un éxito,
pero igualmente hay cosas por mejorar porque uno nunca termina de aprender.
Entonces, si, queremos replicar la feria cultural en poco tiempo más.

Ese
día, tu cara era de satisfacción. A pesar del estrés, te vimos muy contenta.

Sí, (ríe con nervios). Esa cara de
satisfacción la vi en la gente, se fueron felices, hubo muchos comentarios
positivos y me sentí realizada de que saliera bien. Muchos dijeron que se
hiciera otra, los mismos expositores se fueron contentos, felices porque
llegaron a otro público, a un público más familiar que se enteró de las cosas
que hacía la gente.

En
tu familia no son todos colocolinos. Tu papá y tu melliza son de la ‘U’. La más
chiquitita es del ‘Colo’, igual que tu mamá. ¿Cómo se da esa relación familiar?

Mis papás se conocieron siendo cada
uno de equipos diferentes. Ya estaban enamorados para el momento que se dieron
cuenta que eran de distintos equipos y no se podían cambiar a esa altura. El
amor fue más fuerte. Mi papá jugó en inferiores en la ‘U’, y era el equipo de
su padrino. Mi mamá, por el contrario, vivió toda la campaña del 91 y se
escapaba del colegio para venir a los entrenamientos. Ninguno iba a ceder
cambiarse de equipo y decidieron casarse igual. Nosotras con mi hermana
crecimos en esa. Nunca nos metieron el equipo a la fuerza y cada uno veía el
partido que quería y nosotras elegíamos a quién acompañábamos. Pero, en mi casa
vivía mi ‘Yeya’ (abuelita) y mi tía Ángela. Y ellas siempre nos intentaron
hacer del ‘Colo’. Nos incentivaban, celebrábamos los goles y a mi papá eso le
cargaba.

¿En
qué momento te hiciste colocolina?

Yo creo que siempre fui colocolina. No
fue una decisión, siempre estuvo en mi seguir a Colo-Colo y ver los partidos.
Más grande me enamoré de Colo-Colo, conocí la historia, lo que hizo David
Arellano y desde ahí ha sido muy importante en mi vida. Me enamoré de Colo-Colo
y por más que acompañe a veces a mi papá al estadio o a ver partidos, jamás me
cambiaré de equipo. Igual, mi papá entiende y me apoya. Sabe que lo hago feliz
y se siente orgulloso de lo que hago y de saber dónde estoy. Les cuenta a sus
compañeros y chocho total.

¿Y
tú mamá?

Feliz, pero ella estaría feliz donde
esté. Mi mamá me apoya siempre en todo lo que haga, esté aquí o en la China,
estaría feliz.

Hoy
te toca desempeñar otras funciones, el reemplazo de una compañera que ahora
está en su post natal, Jocelin. Y tú te sales del rol cultural y estás en otro
ámbito. ¿Cómo es tomar esa responsabilidad, atender a los socios y socias,
hacer credenciales, responder correos?

La verdad es que para mí no ha sido
muy complejo porque como ya estaba adentro, entendía bien el funcionamiento del
Club. En la práctica venía cinco y diez horas semanales, entendía cuáles eran
los mecanismos dentro de la oficina, entonces cuando reemplazo a Jocelin, no se
me hace muy difícil. Obviamente había cosas que no sabía, como, el manejo de la
máquina de credenciales, ni idea. Los primeros dos días fueron de pelea
continua con la máquina, pero después la conocí bien, le hice cariño y se
empezó a dar naturalmente. Ahora somos mejores amigas.


eres mujer, colocolina, socia. ¿Cuál es tu rol desde la infancia, tu juventud
en Colo-Colo en los distintos aspectos de tu vida?

El rol que tenemos las mujeres es
súper importante. La presencia de nosotras en el Club es igual o más importante
que la del hombre, porque la del hombre siempre ha estado, tú ves la insignia
de Colo-Colo y es un hombre, entonces sí, además de que nos legitimen que
siempre hemos estado y que siempre vamos a estar, es importantísimo que las
mujeres nos hagamos notar. Que estamos acá, que estamos presente y somos
activas desde las distintas plataformas que componen a nuestro Club. Creo que
existen tantos grupos de mujeres en la barra, en el Club, a pie, que sea cuál
sea su organización, deben hacerse notar. Que el resto sepa que tenemos poder,
voz y fuerza. Siento que al estar rodeada de mujeres colocolinas, para mí no ha
sido un impacto negativo estar en el estadio. Te lo digo porque a mí, mi mamá,
mi abuelita y mi tía me incentivaron a ser colocolina. Nunca sentí un rechazo
de un compañero, pero demás que esa situación la ha tenido que vivir otra
compañera y aquí siempre tendrá una amiga que puede confiar.

Y además que yo, en el área donde
trabajo, la de Patrimonio, tengo una compañera, Ninoshka, que ha sido una mujer
que tuvo que ganarse el espacio en el Club cuando sí había pocas mujeres y ella
me abrió paso a mí, entonces no tuve que plantearme como mujer entre un grupo
de hombres porque estaba ella.

¿Es
fundamental ella en ese paso?

Sí, es fundamental. Fue quien me
incluyó en el área de patrimonio y fue fundamental para llegar al Club a hacer
mi práctica y todo el resto, ella fue el hito, el primer hito. Luego vengo yo y
después, esperamos que vengan muchas más.

Para
finalizar. ¿Cuál es el mensaje que le entregas como socia, hincha colocolina, a
otras socias, socios e hinchas del Club?

Principalmente a las mujeres que no
teman con venir al estadio, esa tipificación del estadio que es sólo para
hombres, para los ‘barras’, para quién canta más, quién grita más, no. Tenemos
que hacer del Estadio nuestro espacio, porque por algo es David Arellano Moraga
(recalca en el segundo apellido), porque queremos destacar que en David fue
súper importante la Rosario, lo que hace que nosotras seamos muy importantes
para el Club. Nosotras trabajamos en torno a Colo-Colo y eso debe estar aquí. En
la cancha como afuera, no nos tenemos que limitar a nuestra casa. Debemos
recorrer nuestro estadio, el país, siguiendo a nuestro Club.

En
este sencillo homenaje, quisiéramos agradecer el notable trabajo, dedicación y
compromiso con el Club a nuestra ex compañera, Denisse Méndez, quien, además,
es integrante de la Comisión de Género Rosario Moraga. 

Asimismo,
quisiéramos agradecer la enorme labor en el Directorio Nacional del CSD
Colo-Colo a nuestras Directoras, Maricela Franco, Ninoshka Piagneri, Victoria
Aravena, Roxana Verdugo y Magaly Vargas. Como también a aquellas directoras que
en otras épocas trabajaron por nuestra Institución.

Por
último, una mención especial a todas las trabajadoras de medio tiempo y voluntarias
del CSD Colo-Colo.