Victoria Aravena: “El Club siempre tiene que estar actualizado de lo que está pasando y tiene que evolucionar junto con la sociedad”

miércoles 31 de julio, 2019

Por: CSD Colo-Colo
La directora de Desarrollo Social del CSD Colo-Colo conversó con Pasión del Pueblo sobre sus orígenes en el ‘Cacique’ y el aporte que le puede entregar al área.

“Hay una vida junto a Colo-Colo”, comenta Victoria Aravena Ortega
cuando se instalaba en uno de los asientos de cemento del sector Arica del
Estadio Monumental, lugar que reconoce como propio por todos los momentos que
allí forjó junto a familiares y amigos.

A sus 28 años, integra el Directorio Nacional del CSD Colo-Colo
presidido por Edmundo Valladares. ‘Kiki’, como la reconocen sus más cercanos,
asegura que la modificación de estatutos fue fundamental para que un grupo
importante de mujeres pueda participar de las decisiones políticas del Club y
cree que en Colo-Colo “siempre se debe estar al pendiente de lo que está
pasando y tiene que evolucionar junto a la sociedad”.

Usted es Directora del Departamento de Trabajo Social del CSD
Colo-Colo, pero antes de eso, hay un camino que la gente no conoce. Y es de eso
que vamos a hablar hoy. Estamos en el sector Arica porque usted quiso
estar acá. ¿Qué la identifica con este sector?

Bueno,
en Arica estuvieron mis inicios. Yo comencé viniendo con mi papá. Íbamos a
Tucapel, después empecé a venir a Arica y formar parte de la barra. Luego
empecé a buscar el trabajo territorial y me hice parte de la Filial Santiago
Centro. Ahí estuve ayudando en varias cosas y terminé como directora de la Escuela
de Básquetbol y fui parte de la directiva. Era tesorera de la Filial. Eso hasta
el 2017. Luego de eso, decidimos con Camilo Ortega, también integrante de la
Filial e Issa Carú de Independencia, presentar un proyecto para que volviera el
básquetbol a Colo-Colo. La rama de básquetbol. Conversamos que era muy
importante que tuviera un área de desarrollo social, y me involucré ahí.

Contó todo de entrada, pero, usted antes de ser colocolina, antes
de ser trabajadora social y pertenecer al Directorio. ¿Cómo fue su vida?

Quizás
siempre estuvo relacionada a Colo-Colo. Mi papá se va a reír porque contaré
esto, pero la primera vez que me trajo al estadio fue el año 98, vinimos al
sector Cordillera a un partido de Copa Mercosur. Y me contó que él me había
puesto ‘Victoria’ por la Copa Libertadores de 1991. Yo nací en mayo del 91 y él
tenía seguridad de que la íbamos a ganar. (Ríe).

Tenías siete años cuando viniste por primera vez al estadio. Sector
Cordillera ¿Qué recuerdas de ese día?

Recuerdo
que estaba muy cambiado el estadio, al partido no le puse especial atención.
Fue un empate y me acuerdo más de lo que compartí con mi papá. Me compró
burbujitas, andaba jugando con eso en el estadio. Desde ahí, siempre estuve
ligada a Colo-Colo. Mis compañeros de colegio eran de Colo-Colo, mis abuelos,
entonces siempre ha estado el club ligado a mi historia. 

Con
el tiempo venía al estadio con mi papá y aunque nunca me hizo socia, no
importa, este era nuestro espacio. 

Hablas con mucha emoción de tu papá. ¿Qué significa él en tu vida?

Ah.
(Silencio). Mi papá… Mi papá es… Es como… (Silencio). Es mi compañero,
siempre hemos sido muy unidos. Y aunque con mi mamá siempre hemos sido bien
unidas también. La relación con mi papá es algo diferente porque a pesar de que
yo nací niña, nunca me crio con el estereotipo de la princesita, que era bien
común en los ‘90. Estaba más arraigado eso. Mi papá siempre me trajo al
estadio, me llevaba a Fantasilandia, andábamos en auto y esas cosas. Entonces
la relación es bien especial y aunque en la actualidad está alejado del estadio
y yo lo he invitado no ha querido venir. 

¿Por qué?

Me
dijo que por ahora no, que quizás el segundo semestre. Es que está más viejito
igual. 

¿Cuántos años tiene?

62. 

¿Y la relación con tu mamá? 

Mi
mamá. (Suspira). Mi mamá es más criada a la antigua. No estamos de acuerdo en
varias cosas, a ella no le gustaba que yo viniera al estadio, que viajara.
Imagínate, la primera vez que viajé afuera de Chile a ver a Colo-Colo, para
ella fue un temor muy grande. Aunque a pesar de eso, siempre me ha apoyado. Ahora
es difusora número uno del Club a pesar de que es de la 'U', siempre está
compartiendo en Facebook las cosas que se hacen acá. El apoyo y el cariño siempre
están. 

¿Tienes hermanos?

Tengo
una hermana. Es 14 años mayor que yo. 

¿O sea tú saliste por arte de magia?

(Ríe)
Así es. 

¿No te esperaban?

No,
de hecho mi mamá se enteró que estaba embarazada de mí cuando tenía casi cinco
meses. Fue un momento bien duro para ella porque falleció su hermano y ella
acudió a médico porque sentía malestares. Y ahí la felicitaron, ‘¿Felicidades
por qué?’, preguntó, y le dijeron que estaba embarazada. 

Hablaste de tu mamá, tu papá. La relación con Colo-Colo. Pero hay
algo que quedó dando vueltas. El temor que sentía tu mamá por tus visitas al
estadio. En la época que comenzaste a venir, en los 90 y durante los años
siguientes, venir al estadio era bastante peligroso, así lo habían instalado
los medios. ¿Cómo lo veías tú? 

Si.
Estaba instalado el tema de la violencia, los asaltos, y también había un tema
muy particular con ser mujer y venir al estadio. Era típico que te preguntaran,
vas al estadio y no te manosean, e igual una andaba como con ese temor de
cuidarse un poco más porque en esa época, las mujeres estábamos bien
invisibilizadas en Colo-Colo y en la sociedad. Y en una barra eso era peor. En
ese tiempo estaban 'Las Pascualas', que era un grupo de mujeres, pero yo venía con
amigos entonces el temor se fue quitando a medida que venía e iba creciendo. 

¿Y tú primer viaje, tu mamá también la sufrió?

Sí.
Fue un viaje a Argentina el 2010. Contra Vélez. Me fui en bus entonces estuve
una semana allá. Mi mamá la sufría porque además no era como ahora que existen
varias cosas para comunicarnos. Para dar señales de vida yo iba a un Cyber, me
conectaba y le escribía  a mi hermana para que entregara el recado. 

Tu mamá sentía temor porque venías al estadio, pertenecías a una
barra, pero decidiste dar un paso más e ingresaste al trabajo territorial. Me
imagino que hay algo antes del mundo de las filiales y hablo del trabajo
social. 

Bueno,
yo me fui a estudiar a Valparaíso, vivía allá con más compañeros y participaba
en la barra de la región. Viajaba con ellos y me metí a estudiar. Yo tenía
claro lo que me gustaba hacer, pero nunca se me ocurrió vincularlo con
Colo-Colo, a medida de ir estudiando, me di cuenta de agrupaciones colocolinas.
Antiguamente estaba la plataforma de Trabajo Social de la Garra Blanca y en
ellos me fui basando porque los estudié para mi tesis. De ahí, dije, es momento
de dar el salto y aportar desde lo que estudié. 

¿Qué te motivó para estudiar Trabajo Social?

Es
complicado. Pero siempre me tiró el área de las ciencias sociales. Estaba entre
psicología, no muy segura de nada y un día en esas ferias universitarias caché
el perfil que más me gustaba y donde sentía que encajaba, y ahí le di con todo
al trabajo social. Afortunadamente, nunca me pasó eso de estar en tercer año y
ya no quiero estudiar esto. Me gustó siempre. La carrera estaba bien para mí y
es bacán porque desde ahí puedo desarrollarme ahora. 

¿Y cómo fue entrar a la Filial Santiago Centro?

Oh.
(Sonríe). Fue una obligación casi (ríe). En ese tiempo yo vivía en San Ramón.
Mis papás son de allá, y me iba a integrar a la Filial El Bosque.

Habrías sido un gran aporte. 

Pero
me compraron el pase de Santiago Centro. (Ríe). Camilo, que es mi pololo y vive
en Santiago Centro, él integró la filial, fue a una reunión y después me dijo,
oye acompáñame. En ese momento estaba el boom de las filiales y yo fui y me
presentó como la nueva integrante de la Filial Santiago Centro. Y después de
eso decidí quedarme ahí.

¿Y qué te motivaba a participar en filiales?

En
ese momento, era la creación de la Escuela de Básquetbol. Yo iba determinada a
trabajar en la escuela. Yo estaba trabajando en la tesis y quería comenzar a
ligarme con las cosas que estaba estudiando y quería ejercer. Y desde dónde
podía hacer, en Colo-Colo y el deporte. 

¿Y qué te dijo tu familia después de una década casi de sentir ese
miedo relacionado a los estadios y les cuentas que tu trabajo lo quieres llevar
en Colo-Colo?

Ellos
se pusieron muy felices. Dijeron, al menos está haciendo lo que le gusta y
ejerciendo. O sea, el temor era que me fuera con las malas juntas, el carrete,
las drogas, pero no pasó así. 

Después de todo esto asumes una responsabilidad muy grande que es
ser parte del Directorio Nacional. ¿Esperabas ese llamado?

La
verdad es que no. Yo trabajé en las mesas de trabajo de 'La Fuerza de su Gente'
y quería aportar al proyecto desde las mesas de trabajo. Un día estaba
trabajando y me llama Edmundo (Valladares) y no le podía contestar porque
trabajaba con pacientes, se me abrió una ventana y me lo dijo. Me sorprendí
porque no me lo esperaba. Fue como una mezcla de sensaciones. Me puse feliz, me
dio un poco de susto por la responsabilidad, de pasar tan rápido de un lugar a
otro, pero en definitiva, le dije que sí. 

¿Qué ha sido lo más difícil de este proceso?

Creo
que es un poco lo que se está trabajando, es que hay que diagnosticar muchas
problemáticas, en paralelo de seguir trabajando en cosas existentes. Creo que
es súper importante y lo que estamos haciendo con José Serey, es diagnosticar,
levantar información sobre las temáticas que podemos intervenir según nuestro
programa. Y en paralelo le estamos dando forma a cosas que se estaban
trabajando desde antes. 

¿Cómo crees que aporta tu trabajo al desarrollo de este programa?

Creo
que en el área administrativa porque hemos creado varios documentos con los que
se deben levantar estas informaciones. Y creo que mi formación me ha ayudado a
trabajar en esta área. 

¿Y este trabajo se proyecta en el tiempo?

Se
proyecta. Es un trabajo de etapas, diagnóstico, ejecución, y la idea es dejar cosas
para cualquiera que venga. La idea es dejar un catastro, cosa que cualquiera
que venga, pueda tomar esto, seguir trabajando, mejorar y avanzar. 

Dentro de ese trabajo, la labor de la Comisión de voluntarios es
muy importante. ¿Qué tal ese trabajo de los voluntarios? 

Los
voluntarios son bacanes. Trabajan incansablemente por el Club. En el
territorio, en el estadio. Donde nosotros pidamos, siempre están dispuestos a
ir. Cuando el Club los llama ellos responden independientemente de la actividad
que sea. Este año se tomó la determinación de abrirse a otras áreas del Club y
encuentro que ese es el camino. De gente que trabaja, que está dispuesta a todo
como te digo, independientemente de no estar o si en una entrevista. Hay que
dejar el personalismo de lado y eso, debe ser una de las cosas que más se
rescatan de la comisión de voluntarios. 

¿Crees
que eso se consolida en este proceso? 

Estoy segura. Muy segura
porque el trabajo se está proyectando de forma muy positiva. Estamos mirando a
otros puntos en las reuniones y las opiniones de los voluntarios se toman en
cuenta para mejorar el trabajo que se construye entre todos. 

Dentro del Directorio tú cumples un rol muy importante. Además de
trabajar en el Departamento de Desarrollo Social, eres portavoz de un grupo
grande de mujeres en Colo-Colo. Al principio decías que en Colo-Colo se
invisibilizaba mucho a la mujer y en la sociedad en general. ¿Cómo tomas esta
responsabilidad y qué tan importante te sientes al tener la posibilidad de ser una
de las voces de las colocolinas?

Es
súper importante, es una de las cosas que más me emocionan al momento de tomar
un cargo. Porque dentro de los últimos años, las mujeres nos hemos estado tomando
cargos no solo sociales, sino que políticos y deportivos. Entonces eso lo
encuentro de total importancia y hay que visibilizar a todas las mujeres y en
este momento, gracias al trabajo de la Comisión de Género en la cuota de género
y el cambio de estatuto es que muchas de nosotras podemos estar aquí y quizás
de otra manera no se habría dado o habría costado un poco más que haya tal
cantidad de mujeres en la mesa directiva de Colo-Colo. Y es algo histórico,
importante porque el Club siempre tiene que estar al pendiente de lo que está
pasando y tiene que evolucionar junto con la sociedad. Por eso somos un Club
Social. Siento que es súper importante lo que se está haciendo, yo estoy súper
conforme, y todo el directorio tiene el lineamiento súper claro en ese aspecto
y me parece que vamos por el camino correcto. 

Y tú, además, eres parte de la Comisión de Género. ¿Cómo es tu
participación en el grupo?

Este
año no he podido participar con tanta regularidad como quisiera porque se topa
con otras labores del área. Pero es bacán. Es como un sueño, porque yo siempre
venía al estadio con muchos amigos, pero siempre faltó la figura femenina. Y
acá te rodeas de puras mujeres que además están pensando en engrandecer al
Club. En ese aspecto quisiera invitar a esta comisión a todas las mujeres que
alguna vez han sentido soledad o sentirse distinta por estar en espacios que
antes no eran nuestros. La comisión reúne súper bien a todas las mujeres por sí
misma y a todas las agrupaciones que desean hacer cosas por Colo-Colo. 

Hace poco participamos en la presentación de la camiseta de
Colo-Colo y el nuevo sponsor. Y ahí se reconocieron sólo seis títulos con la
nueva indumentaria en tiempos atrás. Y rápidamente uno piensa que son más. Hay
hasta una Copa Libertadores. Dentro de esa ‘invisibilidad’. ¿Cuánto crees que
nos falta para ser una institución realmente íntegra?

Falta
mucho. Como te decía, las mujeres si nos hemos tomado espacios políticos, pero
los deportivos, están ahí y no solamente con las deportistas de la Institución,
que debería estar pavimentándose el camino para la profesionalización del
fútbol femenino. Me alegra que ellas hayan salido y no hayan traído a modelos,
pero que no mencionen sus títulos, y que la marca desconozca esa parte de la
historia, me parece que estamos un paso atrás. 

Por
ejemplo, uno lo ve en dirigencias de filiales, en este momento en el Básquet
sólo hay una mujer directora de una escuela y que son espacios más cerrados y
nos falta mucho. Y en esos espacios creo que cuesta un poco más abrirse el
camino, lo viví también en el básquet y creo que falta mucho desde la sociedad
misma, los hinchas y tus propios compañeros. 

¿Pasa porque puede que no haya tantas mujeres en estos espacios o
que quieran ser parte de estos cargos?

Claro. 

¿Te lo pregunto porque en la Filial Santiago Centro tú entraste
con una misión específica?

Sí.
Y pasa principalmente porque somos parte de una cultura que nunca acerca a las
mujeres a estos cargos. O sea, la mujer siempre es la que está haciendo el
completo, en caja, cuidando niños, siempre cumpliendo un rol más maternalista,
asistencial y no está empoderándose de los cargos políticos y deportivos y los
roles que rodean. 

Y
eso en el deporte también pasa y es mucho más fuerte porque es una cuestión
institucional. 

Quisieras dejar algún mensaje a los socios, socias, hinchas de
Colo-Colo. 

Sí.
Lo primero es que me gustaría que la gente que lea esta entrevista, pudieran
reflexionar sobre la importancia de ser socio, las cosas que se han ido
logrando son gracias a las cuotas sociales y al trabajo de muchas personas que
están detrás y que a veces no son tan visibles, que quizás no aparecerán en una
entrevista, pero están ahí siempre trabajando a pulso por Colo-Colo y eso es
muy importante que se entienda y se visibilice para que la gente sepa por qué
tiene que hacerse socia. 

A
las socias me gustaría decirles que se tomen los espacios, que participen de
filiales, que creen agrupaciones, que presenten proyectos al Club porque
nosotros estamos súper abiertos a escuchar propuestas y también como última
instancia me gustaría invitar a la gente a integrar la comisión de voluntarios
del CSD Colo-Colo donde estamos haciendo varias actividades bien bonitas y todo
el mes estamos a full. 

Muchas gracias Victoria y éxito en todo lo que venga.

Gracias
a ustedes y vamos con todo.